En una primera experiencia, navegar con niños a bordo puede dar cierto vértigo, sin embargo los peques son seguramente quienes mejor se adaptan a las pequeñas vicisitudes que puedan surgir en una travesía en barco.  El deseo de vivir nuevas experiencias, de poder contar a sus amigos esa aventura aparecerá inmediatamente de que les planteemos embarcarnos con ellos… Son los mejores embajadores del espíritu #embárcate.

No dejes que se lo pierdan este verano. Ellos disfrutarán tanto como tú!!!

Eso sí, es imprescindible tener en cuenta una serie de factores y recomendaciones  antes de embarcar a los más pequeños y, muy recomendable, hacer una primera salida de prueba para saber cómo reaccionan a la aventura.

Tener en cuenta la edad de los niños. A partir de los cinco o seis años es cuando más van a disfrutar de la experiencia, ya tienen una edad en la que pueden asimilar todo lo que les expliquemos previamente.  En caso de que embarquemos a menores de esta edad, sobre todo bebés, lo adecuado es elegir una embarcación cabinada para que naveguen en el interior donde estarán más protegidos.

Consultar las condiciones meteorológicas. Para disfrutar y navegar con tranquilidad, elegir un día en el que el mar esté tranquilo es una garantía. Afortunadamente, en España no faltan días de sol. Desde la web http://embarcate.com/ puedes acceder Meteonav y conocer de antemano que te depara la mar.

1917587_972201946167364_1981449371896528456_nUna clase antes de zarpar.  Si tenemos posibilidad de subir a bordo con nuestros pequeños grumetes antes de soltar amarras, debemos explicarles algunas nociones importantes: enseñarles las diferentes partes del barco y dónde deben situarse durante la travesía para su seguridad (el mejor sitio es la bañera), advertirles de todos los elementos que no deben tocar, alejarse de la botavara en caso de que naveguemos en velero y, en caso de que nos sorprenda mala mar, cobijarse en la cabina.

Seguridad, seguridad y seguridad… No nos cansaremos de repetirlo, toda precaución es poca en altamar y más con los peques que deben estar vigilados en todo momento, debemos acompañarles al baño, evitar que se asomen a la barandilla durante la travesía… y por supuesto, llevar un chaleco salvavidas como mínimo para cada uno.

Estos deben estar adaptados a su talla, peso y edad. Salvamento Marítimo recomienda, en su web, chalecos para los niños con cinchas pasadas por las piernas (“pataletas”).

No dejéis de consultar la sección Equipos de seguridad de nuestra web donde podéis encontrar numerosas empresas que comercializan estos materiales en diferentes zonas de costa.

Botiquín a bordo. No puede faltar claro! Los imprescindibles: algún medicamento para el mareo apto para su edad (consultar el la Farmacia), y si vamos a navegar durante varios días, hay que incluir  productos para curar posibles heridas, analgésicos, repelentes para insectos, calmante para picaduras de medusas… lo utilizáis habitualmente en la playa.

ClYQaujVEAA-MpGProtección solar, ni que decir tiene que para toda exposición al sol es imprescindible poner a los pequeños a cubierto con la protección solar adecuada para su tipo de piel.  Además de hacernos con un buen kit de vestuario ad hoc (camisetas de protección solar, gorra).

Y hablando de equipamiento, el calzado también debe ser adecuado. Los expertos recomiendan que sea cómodo y que resbale lo menos posible.

Ya estamos fondeados, veamos disfrutar del agua. Con el barco fondeado en una tranquila cala, como puedes suponer lo primero que querrán los chiquillos será lanzarse al agua… Y como los adultos somos muy previsores, ya les habremos enseñado por donde deben salir y subir al barco y les habremos provisto de su kit de snorkel con gafas, tuba, aletas calzantes y camiseta con protección solar (es muy fácil quemarse al quedarse embelesado con las maravillas submarinas).

Si ya han snorkeleado en playa, no tendrán problema, si no, mejor hacer prácticas antes.

¡Lo van a pasar en grande!